La silicona, la sustituta del plástico

Es más que sabido la contaminación que suponen los plásticos y la lucha por suplirlos por otros materiales. Se habla de utilizar la silicona en su lugar puesto que es flexible y resistente, pero antes hay que desmontar el mito de que ésta sea biodegradable.

Empecemos por definir la palabra biodegradable, la cual se compone de dos partes: “bio” (referente a la vida) y “degradable” (que se puede transformar en otra sustancia más sencilla). Así que un material biodegradable es aquel que se descompone por la acción de los organismos vivos hasta reintegrarse de nuevo en la naturaleza. Y esto no sucede con la silicona.

Que este material no sea biodegradable no quiere decir que no tenga ventajas:

– Es un material inerte de bajo impacto, es decir, no desprende toxinas, pero se ha de llevar al punto limpio para su correcto reciclaje.

– Evita toneladas de productos desechables.

– Es más duradera y resistente que el plástico: aguanta la radiación, la salinidad y las temperaturas extremas.

– No desprende gases tóxicos si se quema.

Por todo esto, es un buen sustituto del plástico, aunque se pueden utilizar otras alternativas como el látex natural 100% biodegradable.

 

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